jueves, 19 de marzo de 2009

Madrid, la ciudad de los hombres sin patria

Cuenta la leyenda que tras la caída de Troya, el príncipe Bianor y unos pocos supervivientes huyeron de la masacre hacia Grecia. Desde allí se trasladaron a Albania, donde Bianor fundó un reino donde se asentaron.

A la muerte de Bianor, su hijo Tiberis le sucedió en el trono. Tiberis tuvo dos hijos, su hijo legitimo Tiberis que era su heredero, y Bianor, nacido de los amores de Tiberis con una bella aldeana llamada Mantua. Para evitar que a su muerte los hermanos pudieran disputarse el trono, Tiberis dio a Mantua una fabulosa fortuna con una única condición, debía de irse de su reino con su hijo y no regresar jamás.

Mantua y su hijo partieron rumbo a Italia donde ella fundó la ciudad de Manto, conocida actualmente como Mantova.

Cuando Bianor se convirtió en hombre el dios Apolo se le apareció en sueños para decirle que debía rehusar el trono que le ofrecía su madre y partir inmediatamente con sus hombres en dirección a la tierra donde muere el sol. Pese a las súplicas y ruegos de su madre, Bianor decidió obedecer a Apolo y antes de partir, aconsejado por Mantua, se puso el apodo de Ocno, que significaba "el don de ver el porvenir en los sueños".

El viaje de Ocno duró diez años. Una noche Apolo volvió a presentarse ante él en sueños para indicarle que era en ese mismo lugar donde debía fundar una ciudad a la que tendría que ofrendar su propia vida.

Por la mañana Ocno, con sorpresa, pudo ver un terreno apacible, rico en vegetación de encinas y madroños y con abundante agua. Cerca de su campamento unas bondadosas gentes pasteaban sus rebaños, se hacían llamar "Carpetanos" o "Los sin ciudad", ya que era un pueblo nómada que esperaban una señal de los dioses para poder asentarse en algún lugar.

Cuando Ocno se enteró de esto les contó su sueño. Inmediatamente empezaron a construir una muralla, un templo, un palacio y casas. Una vez terminada la ciudad, el conflicto estalló entre sus habitantes debido a que era el momento de consagrar la ciudad a un dios, y pese a que Ocno y sus hombres querían consagrarlo a Apolo, los demás eran partidarios de diversas divinidades, volviéndose un enfrentamiento insuperable.

Al ver que no había manera de llegar a un entendimiento, Ocno volvió a convocar a Apolo en sus sueños para suplicarle que les diera una solución aceptable para todos. Apolo acudió a su llamada y le ordenó dos cosas para que cesara la discordia y poder salvar así a la ciudad: la primera, era que la ciudad debía ser consagrada a la diosa Metragirta, llamada también Cibeles, diosa de la tierra, hija de Cronos; y la segunda, que había llegado el momento de que Ocno ofreciera en sacrificio su propia vida por la salvación de la ciudad.

Al día siguiente, Ocno transmitió su sueño a las gentes de la ciudad y mandó construir un pozo profundo. Una vez terminado, se introdujo en el mismo y mandó tapar la boca del pozo con una enorme losa tallada.

Todo el pueblo se sentó alrededor del pozo mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama descendió en una nube la diosa Cibeles, arrancando a Ocno de su tumba y haciéndolo desaparecer con ella.

Desde aquel momento la ciudad se llamó con el nombre de la diosa, Metragirta. Después, pasó a ser Magerit, y de este pasó a llamarse Madrid, "la ciudad de los hombres sin patria".

Espero que os haya gustado.

Besos

lunes, 16 de marzo de 2009

Cuervos y cuervos...




Este fin de semana estuve pensando cual sería el tema elegido para este artículo, no me llevo mucho tiempo decidir que lo más justo era que tratara sobre los animales que dan nombre a este blog. He de reconocer que mi relación con todo tipo de pájaros se puede clasificar como mínimo de conflictiva y difícil, que tiene que ver con incidentes del todo traumaticos y desastrosos (y no es que no me gusten las aves, que me gustan. ¡Por favor hermanita dejemoslo ahí!).

Dentro de las aves existen varias con una gran carga simbólica por su fuerza y figura. Una de estas aves es el cuervo.
Actualmente, los cuervos son animales relacionados con la brujería y el demonio. Seres cargados de maldad y portadores de males augurios. Esta visión se impusó con la llegada del Cristianismo que vio en el cuervo, con su brillante plumaje negro, la antítesis de la blanca paloma, símbolo de paz, inocencia y pureza. El cuervo como animal carroñero que es, pasó a ser portador de la muerte, la peste y la guerra.

Hay que reconocer que esta visión no sólo tuvo que ver con su apariencia. La Iglesia, con esta concepción del cuervo, no tuvo sólo en cuenta que aparentemente era lo contrario que la paloma, eso es realmente lo más anecdótico. Su satanización se debió puramente a una forma de debilitar la visión "pagana" de este animal, que era adorado y considerado como un símbolo de la sabiduría, de esperanza y de fertilidad, y como un ave parlante que es, se le atribuía poderes proféticos y adivinatorios y se creía que también poseían poderes curativos y sanadores.
En muchas culturas el cuervo era adorado como un verdadero dios, uno de los casos más destacados se da en las tribus indígenas de Norteamérica donde era uno de los animales sagrados más importante y poderoso. Dentro de las culturas norteamericanas el cuervo era considerado como los orígenes del hombre. Se cuenta que el cuervo (animal sagrado) encontró a los humanos dentro de una almeja y los protegió de otros dioses con sus engaños hasta que estos pudieron alimentarse y vivir por si solos. También se cree que el cuervo vuelve a recoger las almas de los hombres que mueren ayudando a ésta a pasar al otro mundo.

En Europa existen muchos ejemplos de esta visión. Los cuervos eran alimentados y mantenidos en los templos de Grecia y Roma porque se pensaba que traían sueños proféticos. El propio Odín, en la mitología nórdica se representaba acompañado siempre de dos cuervos negros. En Egipto, era adorado como dios.

Y, más recientemente, y sin ir más lejos, podemos ver el cuidado que se tiene con los cuervos en la Torre de Londres debido a una profecía que augura que el día que estos animales abandonen la torre, el imperio británico caerá.

Espero que estas líneas ayuden a modificar la visión maléfica de estos animalitos y a quitarnos viejos miedos y supersticiones. Nada es tan sumamente malo.


Besos a todos

viernes, 13 de marzo de 2009

Erase una vez...

...Así comenzaban casi todas las historias que nos contaban de niños, cada vez que oías estas tres palabras sabías que un maravilloso relato repleto de fantasia iba a llenar nuestras infantiles vidas. Un mundo repleto de lobos feroces, brujas malas, principes encantados y tesoros escondidos se abrían a nosotros inundando nuestros sueños. Algo realmente maravilloso para el alma.

Con los años y el paso del tiempo la dura realidad aplastó a todos estos seres que tanto nos hicieron soñar. Perdimos nuestra imaginación e inocencia en pos de las hipotecas y las facturas. Nuestros horizontes ya no alcanzan a ver castillos encantados, ni bosques misteriosos, ni lejanos y exóticos jardines. Nuestros castillos son casa de 70 metros con suerte, y que realmente no nos pertenecen (solo al banco); los bosques misteriosos los hemos convertido en enormes farolas que iluminan nuestras carreteras mientras vamos o volvemos del trabajo; y los jardines exóticos en dos o tres tristes macetas que a veces nos acordamos de regar.

Y del príncipe encantado mejor ni hablamos....

Soñemos. Impregnémonos de aquel espíritu de nuestra niñez y dejemos que los sueños curen nuestras almas y nuestras mentes. Que las fantasías iluminen nuestras cansadas mentes, y que se enriquezcan nuestros espíritus marchitos.

Un saludo a todos.