lunes, 27 de julio de 2009

Eiztari-Beltza, la leyenda del cazador negro


He elegido esta leyenda por ser una de las más conocidas en Euskadi y Navarra. Como ocurre con otras muchas leyendas, existen numerosas versiones de la misma historia dependiendo de la zona de la que proceda, por lo que me ceñiré a la versión más extendida.

El antropólogo y escritor Julio Caro Baroja describe a este ser como "un jinete que en las noches de vendaval, cuando los robles y los castaños seculares gimen de modo amenazador, pasa veloz con su jauría persiguiendo a una liebre que nunca alcanza". Dependiendo de la versión de la leyenda, este jinete recibe diversos nombres, el más conocido Eiztari-Beltza, pero otros nombres que recibe son Salomón apaiza, abade txakurra, Mateo Txistu, Martin abade, Juanito Txistularia, Salomón Erregea, etc.

La tradición cuenta que, mucho tiempo atrás, hubo un clérigo de un pequeña iglesia del monte Udala que tenía una gran pasión: la caza. Era conocido por su mal carácter, y, quizás debido a las pocas ocupaciones que tenía en su pequeña parroquía, o por su falta de interés, dedicaba la mayor parte del día a salir por los campos y montes en busca de piezas que cazar. Tal era su obsesión que, con el paso del tiempo, fue descuidando cada vez más sus obligaciones eclesiásticas para dedicarse en cuerpo y alma a la caza.

Acudía a celebrar su misa diaria acompañado de sus perros, que dejaba atados al pórtico de la iglesia, con el fin de no tener que perder tiempo y, una vez terminada la ceremonia, salir disparado para poder continuar con su cacería. Ya ni siquiera se molestaba en preparar sus sermones o en acudir en ayuda de algún feligrés necesitado, apareciendo cansado, sucio y distraído a oficiar la misa. Sus parroquianos, molestos por la falta de interés del sacerdote, habían decidido tomar cartas en el asunto y elevar una queja al obispo, aunque no llegaron a hacerlo.

Una mañana, durante la misa diaria, mientras el sacerdote sostenía el copón sacramental con las hostias, una liebre pasó por delante de la iglesia, haciendo que los perros empezaran a ladrar furiosamente. El sacerdote se paró en seco, se le iluminó la cara, y, sin poder resistirse, salió corriendo tirando el recipiente sagrado y todo lo demás al suelo en su frenética salida, montó su caballo y salió en busca de la liebre acompañado de sus perros y dejando la ceremonia religiosa sin concluir.

Los feligreses, alarmados por el comportamiento del sacerdote, esperaron al cura esa noche en la casa parroquial. Pero no regresó. Ni a la noche siguiente. Ni al año siguiente. Nunca volvieron a ver a aquel hombre.

Al poco tiempo de la desaparición del sacerdote, la gente del lugar empezó a oír que, en noches señaladas, como puede ser la de San Juan o la de San Silvestre, o en noches de tormenta, se veía por los campos a un cazador vestido con sotana negra montando a un caballo diabólico con ojos de fuego, que, acompañado de una jauría de perros furiosos, había sido condenado a perseguir eternamente a una presa que nunca lograba coger.

Muchas versiones afirman que aquella liebre era el propio diablo que había adoptado esa forma para conseguir que el párroco abandonara sus sagradas obligaciones y condenar de esta forma su alma.

La leyenda afirma que la maldición se romperá el día que el sacerdote logre vencer su obsesión por la caza y, al pasar por delante de una iglesia, abandone la cacería y termine la ceremonía que dejó a medias.

Otras versiones afirman que el sacerdote, como castigo por su pecado, fue transformado en perro y obligado a pertenecer a la jauría del rey Salomón.

Dependiendo de la versión, el sacerdote es un rey-cura, un abad de un monasterio o un arcipreste catedralicio.

Por último, señalar que algunas versiones lo convierten en una especie de dios vasco, hermano de la diosa Mari. Según Fernando Sánchez Dragó, esta figura fue cristianizada durante el período de la Alta Edad Media en las tierras vascas del sur y en la Rioja, dando lugar a la figura de Santiago Matamoros, el santo de la reconquista.

Espero que os haya gustado.

Un beso a todos,

miércoles, 27 de mayo de 2009

La leyenda de la ciudad sumergida de Ys (y II). Esplendor y caída

Tras la petición de Dahut, para complacer a su amada hija, Gradlon ordenó a cientos de arquitectos, artesanos ebanistas, herreros y demás personas necesarias para llevar a cabo una construcción, que se dedicaran por entero a la labor de crear una nueva ciudad en una bahía.
Algunas versiones de la leyenda dicen que es en Douarnenez, de la costa de Bretaña, donde se situó la ciudad. Aún se cuenta que si te sitúas en la costa y observas el mar, te parece ver como las cúpulas y tejados de la ciudad emergen del mar.

Para proteger la ciudad de la furia del mar, Gradlon ordenó construir una enorme e impenetrable muralla de piedra que rodeaba por completo la ciudad. La única entrada de la ciudad era a través de unas gigantescas puertas de bronce, de las que sólo Gradlon tenía la llave. A esta magnifica construcción la llamaron Ys.

Durante el período de construcción de la ciudad, los pescadores cuando al atardecer volvían de faenar y pasaban delante de la ciudad podían ver, en la costa, a una hermosa mujer que jugueteaba con su hermoso y largo cabello dorado, mientras le cantaba a las olas, que se mecían suavemente a sus pies.

Lo cierto es que, desde el principio, Ys se llegó a convertir en un lugar de excesos, un reino lleno de marineros que cada día veía el advenimiento de nuevos juegos, fiestas y bailes. A través de la preciosa letra de su canción, Dahut encandilaba a los marineros y cada noche, uno de ellos era elegido para ir a su alcoba. Durante el día, festejaba con el elegido, cortejándole y agasajándole.

En las fiestas que tenían lugar cada tarde, Dahut se cubría el rostro con una máscara negra y se llevaba al marinero a sus aposentos. Y durante toda la noche, jugaba con el joven a su antojo, haciendo de él lo que quería. Pero, al romper el alba, cuando los pájaros rompían el silencio de la noche con sus trinos, la máscara por sí misma se extendía por el cuello de su compañero, asfixiándole hasta la muerte. Una vez que el pobre infeliz caía muerto, la máscara caía del rostro de Dahut, y ésta pedía a un jinete que se llevara al cuerpo inerte en su montura y lo arrojara como ofrenda, al Océano, en un lugar que se conocía como Bahía de los Muertos (o Trepasses).

La vida continuó de esta forma durante años, y la ciudad de Ys llegó a ser muy próspera con la recompensa que hasta ella llevaba el Océano. Y es que todo resultó ser un pacto de la bella Dahut con el mar.

Una mañana de primavera, un extraño jinete se aproximó a Ys, montaba un magnífico corcel negro e iba vestido, de la cabeza a los pies, de púrpura.

Cuando el caballero entró en la ciudad, Dahut le espió desde una ventana, pudiendo observar que era muy apuesto. Salió a su encuentro, ofreciéndole su mejor sonrisa, pero el extraño no hizo asomo de devolvérsela, ya que ni tan siquiera se fijó en ella. Contrariada, puesto que aquel hombre no cayó rendido a sus pies, arregló todo para que el extranjero se sentara cerca de ella durante el festival de la tarde.

Durante la celebración, el extraño consintió en sentarse al lado de Dahut y a medida que se acercaba el anochecer, ella le agasajó con cuentos y leyendas, a lo que él correspondía entrelazando sus manos en su dorado cabello, susurrándole cosas hermosas al oído.

Repentinamente se escuchó un fuerte rugido en la dirección del mar, y una ensordecedora ráfaga de viento recorrió los tejados de la ciudad. Dahut puso una tranquilizadora mano sobre el brazo del aquel hermoso extranjero y le susurró:

- Ya puede el viento rugir o el mar enfurecido bramar, que las puertas de esta ciudad son fuertes y sólo mi padre es quien puede abrirlas, con la llave que pende de su cuello.

- ¡Vaya! – dijo el extranjero – pero tu padre, el rey, duerme a esta hora y si quisieras, podrías apoderarte de la llave fácilmente. De hecho, sería una hermosa prueba de amor hacia mí persona.

Hipnotizada por los ojos de aquel extraño caballero, Dahut decidió hacer lo que el fascinante joven le pedía, de esta forma se levantó, excusándose, de la mesa, y a hurtadillas se coló en la cámara de su padre, donde por un tiempo observó la llave y su cadena de plata rodeando el cuello del rey.

Cuando consiguió reunir el valor necesario, se abalanzó sobre la figura en penumbras de su padre y le arrebató la llave. En ese preciso momento, una monstruosa ola, más alta que la más elevada de las montañas, se cernió sobre la ciudad de Ys. El ensordecedor sonido despertó a Gradlon inmediatamente, que se encontró de bruces con los ojos asustados de Dahut, que imploraba:

- Padre, deprisa. El mar ha abierto una brecha en los muros. Montemos a Morvarc’h y escapemos.

Cogiendo a su hija de la mano, Gradlon se dirigió a los establos y montó sobre su corcel Morvarc’h, escapando en el momento justo en que la ola caía sobre Ys, disparados hacia la superficie. Pero el mar se quería cobrar su tributo y trató de arrastrarlos al fondo, a fin de que perecieran con la ciudad.

Dahut, desesperada, se aferraba a su padre, gritándole que la salvara. En ese instante, un resplandeciente rayo cruzó el cielo y una voz ordenó:

- Gradlon, deja a la princesa.

En ese momento se apareció una figura pálida, envuelta en un hábito marrón, emergiendo de entre las aguas. Era San Guénolé, que reprendió a la princesa con estas palabras:

- Que la desgracia y el infortunio se ceben en ti, bruja, que has intentado arrebatar las llaves de la fortaleza de Ys.

Dahut respondió:

- Sálvame, ayúdame a escapar de este fin del Mundo.

Pero el corcel, atrapado por el enfurecido océano, se hundía lentamente, mientras que Gradlon seguía escuchando la orden:

- Deja a la princesa.

Una enorme ola cubrió por completo al corcel y Dahut, atrapada por las olas, se vio arrastrada por ellas, arrancándola de su última esperanza de sobrevivir. A medida que caía de la montura, se aferraba como podía, implorando, pero ante la insistencia de Guenole, Gradlon la empujó hacia las olas, y ordenó a su caballo salir de aquel infierno. Las olas se cerraron sobre la princesa y el mar se llevó a todos los habitantes de Ys. Sin embargo, Morvarc’h consiguió salir a la superficie, y galopando sobre las encrestadas olas, buscó la seguridad de la playa.

Galoparon toda la noche, a través de espesos bosques y ríos, hasta que arrivaron a una ciudad que se encontraba en la confluencia dos ríos y entre siete colinas. Se trataba de la ciudad de Quimper y aquí Gradlon decidió construir la nueva capital de su reino. Pasó en el lugar el resto de sus días y cuando falleció, se erigió una estatua de granito en su honor y en ella se representó a él y a su corcel escapando de la catástrofe que se cernió sobre la vanidosa Ys.

Algunos dicen que Dahut fue transformada por las aguas en una morverc’h (una sirena) que se aparece, jugueteando con su cabello dorado, a los pescadores en las noches de luna llena. También se dice que en las noches tranquilas, se puede escuchar el repicar de las campanas de Ys, en los susurros que lleva el viento.

La leyenda dice que la ciudad de Ys se encuentra, tal y como hemos mencionado antes, en la Bahía de Douarnenez. El lugar conocido como Pouldavid, a escasos kilométros al este de la ciudad de Douarnenez, es la forma francesa de “Poul Dahut”, que vendría a ser traducido como “El agujero de Dahut” (en bretón) e indicaría el lugar en el que la princesa fue engullida por las aguas.

También se dice que Ys fue la más bella capital del Mundo y que Lutecia, que más tarde se llamó París, se denominó de este modo porque “Par-Ys” en bretón significa “como Ys”.
Existen diferentes versiones de la historia para explicar el motivo por el cual Dahut decidió abrir las puertas de Ys. Una de ellas hace referencia a que el propio Satán se hizo pasar por el caballero del que queda prendada la dama, para acabar con aquella ciudad por el mero placer de terminar con “la más bella ciudad del mundo.”

Otra versión, en la que Satán también aparece disfrazado del joven caballero, refiere que el Príncipe de las Tinieblas fue enviado por Dios, tras pactar con Él, para castigar a la ciudad, cuyos habitantes habían caído en la decadencia y el desenfreno. Como podemos suponer, en el pacto, las almas de los desafortunados eran para Satán, quien les martiriza durante el resto de la Eternidad.

Y, la última versión, que es la que se considera más próxima a la auténtica (y es la que hemos narrado nosotros) en la que la joven Dahut accede a robar la llave de las puertas de la ciudad, como condición que le impone el joven del que se enamora, para que él la corresponda en el amor.

Hemos visto la aparición de un santo en la historia, San Guénolé en nuestra versión, san Winwalloe en otras. El nombre de este santo, que era el abad de Landevennec y fallecido en el siglo VI d.C., se encuentra en casi cincuenta formas diferentes, variando desde Wynwalloe, hasta Wingaloeus, Waloway, Wynolatus, Vinguavally, Vennole, Valois, Ouignoualey, Gweno, Gunnolo, y Bennoc. No es posible distinguir la forma original de la denominación, pero en Inglaterra lo más común es reconocerlo como Winwalloc o Winwalloe y en Francia como Guénolé o Guingalois. Al ser la historia bretona, la aceptación correcta sería la que corresponde a Francia.

Es probable que choque el hecho de que en una historia, que se cree de origen celta, aparezca un santo católico. Pero lo cierto es que, como ha pasado con muchas otras leyendas o festividades, la religión católica prefirió asumir como propias las tradiciones paganas, muy populares en lugares de profundo arraigo celta como pudieran ser Irlanda, Gales, o la Bretaña francesa, ya que en estos lugares la evangelización resultaba sumamente difícil y de este modo se podía transmitir con más facilidad la palabra de Dios. La moraleja, en este sentido, es clara: el Cristianismo vence (tras la conversión de Gradlon, que asume el consejo del santo para salvar la vida) al tradicional y ancestral Druidismo, encarnado por la joven Dahut y sus poderes “mágicos” (la máscara negra que cubre el rostro).

Sin embargo también se cuenta que Gradlon se reunió, habló y consoló al último druida de Bretaña, y supervisó su entierro pagano, antes de construir una capilla en su honor en su bosque sagrado.

Teniendo en cuenta estas consideraciones y añadiendo, como punto final, que hay tradiciones en el mundo celta que narran la existencia de una ciudad engullida por las aguas hacia finales del Siglo V d. C., podemos considerar esta leyenda como otras: una narración en la que lo real y lo puramente ficticio van de la mano con el único objetivo de transmitirnos un mensaje.

Espero que os haya gustado

Un beso a todos

viernes, 22 de mayo de 2009

La leyenda de la ciudad sumergida de Ys (I). El origen de la ciudad

Cuenta una leyenda celta que, en las gélidas aguas del Mar del Norte, existió una mítica ciudad que recibía el nombre de Ys. De ella se dice que era la ciudad más bella que contemplaron los hombres.

La tradición bretona la da el nombre de Ker-Ys que significa “Fortaleza de las Profundidades”. Dentro de la tradición celta existen diversas referencias a ciudades sumergidas como, por ejemplo, la ciudad galesa de Cantre’r Gwaelod, y en el caso de Cornualles, la ciudad de Lyonesse; aunque, sin duda, la más famosa es la que hace referencia a Ys. Hay quien a querido ver similitudes entre Ys y la Atlántida, aunque eso es discutible.

La versión más extendida de la leyenda sitúa a Ys en la Bahía de Duarnenez, en la costa de Bretaña.

Gradlon era un rey originario de Cornualles. Poseía una enorme flota de barcos de guerra que asolaban las aguas entre Kernow y el frío Norte, y causaban el terror entre sus enemigos. Gradlon era un gran estratega militar y un magnifico marino, que, unido a su enorme poderío naval, provocó que consiguiera una inmensa riqueza como consecuencia de los saqueos a los que sometía a sus enemigos.

Tras muchos años de guerras, sus hombres, cansados de esta vida, se rebelaron contra Gradlon. Grandlon dirigía el asalto a una fortaleza del Norte, muchos de sus hombres habían muerto de frío a causa del invierno crudísimo que se vivió ese año. Los supervivientes decidieron acabar con aquella situación y regresar a su casa, y encontrarse con sus esposas, ver crecer a sus hijos y vivir en paz. Así que abandonaron a su rey.

Gradlon se encontró totalmente sólo en aquella inhóspita tierra. Estaba abatido porque, tras innumerables batallas, se encontraba derrotado y no por haber sido vencido por sus enemigos, se sentía hundido y apesadumbrado.

Encontrándose en este estado, Gradlon notó una presencia cerca de él, fluyendo por su cuerpo como un torrente de sensaciones que jamás había sentido antes. Alzó la cabeza y vio frente a él a una hermosa mujer.

Aquella mujer era Malgven, la Reina del Norte, soberana de las tierras hiperbóreas. Ella era tan pálida como la luz de la luna. Sobre su pecho lucía un hermoso collar de plata que brillaba con la luz de las estrellas del Norte. Sus delicados rasgos estaban enmarcados en la nube que formaba a su alrededor su hermosa cabellera rojiza.

Malgven extendió su mano e instó que Gradlon a levantarse, y entonces le ofreció un trato:

Se de ti, Gradlon, que eres valiente y habilidoso en la batalla, joven y vigoroso, a diferencia de mi esposo, que es viejo y decrépito. Su espada está oxidada y en desuso. Ven conmigo, juntos podríamos acabar con él y yo regresaría a tu tierra de Kernow como tu esposa.”

Gradlon, que se había enamorado perdidamente de ella en el mismo instante en el que la vio, aceptó el trato.

De esta forma, los dos juntos asesinaron al anciano rey del Norte, llenaron de oro un único cofre y emprendieron el regreso a Kernow. Como Gradlon había perdido todos sus barcos en la deserción de sus hombres, emplearon el corcel de batalla de Malgven, llamado Morvarc’h (que significa “Caballo de Mar”).

De Morvarc’h se dice que era negro como la noche y que de sus ollares salía fuego con cada inspiración.

En cuanto montaron en él, surcó veloz como el viento las espumantes crestas de las olas, por lo que en poco tiempo alcanzaron a los hombres de Gradlon.

Gradlon se hizo a cargo de la nave insignia y navegó primero hacia el Este y luego hacia el Sureste, hacia los mares que rodeaban la Isla Brumosa. Entonces una gran tormenta se convirtió en una violenta tempestad que alejó a los barcos de cualquier punto conocido, hacia el Noroeste, a reinos y lugares desconocidos.

Estuvieron un año entero en la mar antes de que pudieran encontrar el camino que les había de llevar de regreso a Kernow.

Durante ese año, Malgven y Galdron tuvieron una hija a la que se llamó Dahut. Eso hizo muy feliz a la pareja, pero, al poco de dar a luz a su hija, Malgven enfermó y murió.

Gradlon quedó desolado por la pérdida de su amada, por lo que, a su regreso a Kernow, se encerró en su castillo con la intención de no volver a salir nunca más de él, roto por el dolor.
Pasaron los años y su hija creció y se transformó en una preciosa joven de largos bucles dorados con los que solía jugar habitualmente. Dahut, que al igual que su madre estaba muy unida al mar, decidió presentarse ante su padre y pedirle que construyera una ciudadela en el mar.

En el próximo artículo hablaremos de la construcción, florecimiento y caída de la ciudad. Espero que os haya gustado

Un beso a todos

miércoles, 13 de mayo de 2009

Revenants, los que regresan de la muerte

Hola de nuevo. Siento no haber podido escribir antes, estoy mucho mejor y pronto volveré al ritmo normal. Gracias por haberos preocupado por mi.

Hoy vamos a hablar de los Revenats. La palabra "Revenant" proviene del francés "revenir" ("volver") y hace referencia a ciertas criaturas pertenecientes al folclore popular y hace referencia a unos seres de los que se decían que eran muertos que regresaban de sus tumbas. Se las suele describir como a fantasmas con forma humana (aquella que tuvieron en vida) o como a "muertos vivientes". De este modo, presentan muchas semejanzas tanto con los zombies como con los vampiros.La creencia en los Revenants proviene de Europa Occidental (especialmente de las Islas Británicas) y se popularizó durante la Alta Edad Media.

En un principio se creía que los Revenants regresaban de sus tumbas sin ningún propósito especial, simplemente para aterrorizar y molestar a los amigos y familiares que seguían vivos, sin embargo, posteriormente se les comenzó a atribuir la necesidad de solucionar algún asunto pendiente, normalmente su propio asesinato. De esta forma, los revenants retornaban para lamentarse de su terrible destino y clamar venganza por el crimen.


Al contrario, otras creencias sostienen que los revenants son los espíritus de los criminales y malhechores, que deben vagar como almas en pena por los delitos cometidos durante su vida; estos revenants son especialmente peligrosos pues la maldad de la que hacían gala en vida se vuelve mucho peor al regresar de la muerte.

En muchas historias también se asocia a los revenants con la propagación de enfermedades y se dice que, como los vampiros, chupan la sangre a los vivos.De hecho, la manera de acabar con un revenant consistía en exhumar su cuerpo, decapitarlo y/o arrancarle el corazón para después quemarlo.

Actualmente los revenants aparecen como personajes de muchos juegos de rol y libros de ciencia-ficción y terror, siendo a menudo considerados como un tipo de vampiros aunque realmente no lo sean.

Espero que os haya gustado

Besos a todos

miércoles, 29 de abril de 2009

Casandra



"Áyax y Casandra" por Solomon Joseph Solomon, 1886.
Hola de nuevo, siento haber dejado de escribir en el blog pero estaba malita. Muy malita. Y no podía pensar con claridad para redactar una historia mínimamente coherente. Sorry. Hoy vamos a hablar sobre la leyenda de Casandra, princesa troyana y un personaje, a mi modo de ver, fascinante. La elección de esta leyenda ha sido debida a una petición especial de mi hermana. Va por ti.

Casandra (en griego Κασσανδρα) significa "la que enreda a los hombres". Era hija de Príamo, rey de Troya, y de su esposa Hécuba, y hermana gemela de Héleno.

Cuando los gemelos Héleno y Casandra nacen, se celebró una fiesta conmemorativa en el tempo de Apolo, en las afueras de Troya. Al anochecer los festejantes volvieron a la ciudad pero se dejaron olvidados a los dos niños en el templo. Al día siguiente, los padres volvieron al templo a recoger a los gemelos. Estaban dormidos y dos serpientes pasaban su lengua por los órganos de los sentidos para purificarlos; los padres, horrorizados ante la visión, empezaron a gritar haciendo que las serpientes se retiraran. Así es como Casandra y Héleno obtuvieron el don profético en su edad adulta en algunas versiones de la leyenda.
Sin embargo, en la versión más extendida, se cuenta que Casandra obtuvo este don del propio Apolo. Apolo, que se había enamorado de la hermosa Casandra, llega a un acuerdo con ésta: él le prometió el darle el don de la profecía, y enseñarla a utilizarlo, y ,a cambio, Casandra debía aceptar entregarse a él.

Pero, una vez instruida en las artes de la adivinación, Casandra se negó a cumplir su parte del trato. Apolo, furioso al sentirse engañado, la escupe en la boca y se venga de ella retirándola el don de la persuasión. Esto provoca que, aunque ella fuera capaz de profetizar el futuro, nadie la creería ni tomaría en consideración sus advertencias.

Esta versión se respalda en las diferentes formas en las que Héleno y Casandra veían el futuro: mientras que Héleno interpretaba el futuro mediante el examen de las entrañas de las aves y la interpretación de las señales; en el caso de Casandra, era el propio Apolo el que tomaba posesión de ella y, en ese estado, ella formulaba los oráculos.

Casandra es fundamentalmente conocida por sus predicciones en dos momentos cruciales en la historia de la caída de Troya.

El primero de esos momentos se refiere a la aparición de Paris. Cuando Paris llega a la ciudad, Casandra predice que éste traerá la ruina a la ciudad. Por ese motivo, Paris fue condenado a muerte y, para evitar su ejecución, Casandra se ve obligada a desvelar que Paris es hijo de Príamo. De esta forma le salva la vida, pero ve, impotente, como sus predicciones se cumplen: Paris al raptar a Helena, y llevarla consigo a Troya, provoca la guerra con los aqueos que acabará con la caída de la ciudad.

Más adelante, cuando su padre Príamo cruza las puertas de la ciudad, Casandra anuncia que trae consigo el cadáver de Héctor. Hecho este que aún no era conocido.

El otro momento de crucial de Troya en el que Casandra juega un papel fundamental es cuando los aqueos envían el caballo de madera a la ciudad como muestra de paz. Casandra, junto con el adivino Laocoonte, se opone rotundamente a la entrada del caballo en la ciudad, alegando que es una trampa de los aqueos y que provocará la caída de la ciudad. Aunque no la creen, Laocoonte era muy respetado, y puesto que apoyaba a Casandra, se empieza a debatir si hacer caso de la predicción o no.
Para evitar que Casandra fuera escuchada, Apolo envía unas serpientes para que devoren a Laocoonte y a sus hijos. Debido a esto, los troyanos permiten la entrada del caballo en la ciudad.

Durante el saqueo de la ciudad, Áyax, hijo de Oileo, encuentra a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea. Aunque la joven se agarró a la sagrada estatua de la diosa, Áyax arrastró la estatua al capturar a Casandra. En algunas versiones, Casandra es violada por Áyax allí mismo. Este sacrilegio provoca la muerte del héroe, ya que Poseidón, a petición de la indignada Atenea, hunde su barco, al provocar una tormenta en las cercanías de Giras, y Áyax muere clavado a las rocas por el tridente del dios.

Más tarde, Casandra fue entregada como parte del botín a Agamenón, que se enamora perdidamente de ella y la convierte en su concubina. De los amores de Casandra y Agamenón nacieron gemelos, Teledamo y Pélope. Agamenón se lleva a Casandra, y a sus hijos, de vuelta a Micenas con él, pese a las advertencias de ésta.

Cuando llegan a Micenas, Clitemnestra, esposa de Agamenón, le pide a su esposo que pase por encima de una alfombra morada, el color que simboliza a los dioses. Casandra le avisa que no debe hacerlo, pero Agamenón desoye los consejos cruzando la alfombra y cometiendo un sacrilegio.

Agamenón es asesinado esa noche por Egisto, amante de su esposa Clitemnestra. Y Casandra y sus hijos son asesinados esa misma noche por los conspiradores.

El mito de Casandra ha inspirado numerosos relatos y novelas y, en la literatura actual, es a menudo usada como modelo de tragedia y romance, Casandra simboliza el arquetipo de alguien cuya visión profética es oscurecida por la locura, convirtiendo sus revelaciones en cuentos o afirmaciones inconexas que no son comprendidas plenamente hasta que se produce lo vaticinado.

También en ella se inspira el concepto de "síndrome de Casandra", que es utilizado para describir a personas que creen que pueden ver el futuro, pero que no son capaces de hacer nada para evitarlo.

Bueno espero que os haya gustado.

Besos a todos.

jueves, 23 de abril de 2009

Annabel Lee de Edgar Allan Poe

"Annabel Lee" es posiblemente el poema más conocido de Edgar Allan Poe y el último que escribió antes de su muerte. Fue publicado varios meses después de la muerte del autor en 1849. Muchos de vosotros conoceréis la adaptación del poema realizada por Santiago Auserón ya quefue la letra de la canción "Annabel Lee", del álbum "La Canción de Juan Perro", publicado en 1987 por el grupo de rock español Radio Futura.

Mucho se especuló si Poe se inspiró en alguna mujer real para recrear a Annabel Lee, varias fueron las mujeres de la época que se atribuyeron ser las inspiradoras de este personaje. La teoría más extendida es que se inspiró en su prima y esposa Virginia Clemm muerta dos años antes. Muchos son los parecidos entre las dos: Virginia fue la única mujer a la que amó Poe desde siempre, mucho más joven que él (se casaron cuando ella sólo tenía 13 años) y muerta en trágicas circunstancias. Algunos críticos aseguran que nunca se consumó dicho matrimonio, lo que daría otro parecido con el personaje, ya que Annabel Lee era doncella.

Tras la muerte de Virginia, Poe se sumergió en el alcohol y sus delirios que le hacían tener un comportamiento errático. Murió dos años después, en extrañas circunstancias aunque oficialmente su muerte fue atribuida al alcohol (tema del que hablaremos más adelante).


ANNABEL LEE

Hace de esto ya muchos, muchos años,
cuando en un reino junto al mar viví,
vivía allí una virgen que os evoco
por el nombre de Annabel Lee;
y era su único sueño verse siempre
por mí adorada y adorarme a mí.
Niños éramos ambos, en el reino
junto al mar; nos quisimos allí
con amor que era amor de los amores,
yo con mi Annabel Lee;
con amor que los ángeles del cielo
envidiaban a ella cuanto a mí.
Y por eso, hace mucho, en aquel reino,
en el reino ante el mar, ¡triste de mí!,
desde una nube sopló un viento, helando
para siempre a mi hermosa Annabel Lee
Y parientes ilustres la llevaron
lejos, lejos de mí;
en el reino ante el mar se la llevaron
hasta una tumba a sepultarla allí.
¡Oh sí! -no tan felices los arcángeles-,
llegaron a envidiarnos, a ella, a mí.
Y no más que por eso -todos, todos
en el reino, ante el mar, sábenlo así-,
sopló viento nocturno, de una nube,
robándome por siempre a Annabel Lee.
Mas, vence nuestro amor; vence al de muchos,
más grandes que ella fue, que nunca fui;
y ni próceres ángeles del cielo
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente, dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee
.
(Traducido por Carlos Obligado)

Espero que os haya gustado.

Un beso a todos

martes, 21 de abril de 2009

Súcubos, el precio de la lujuria

Si un hombre pudiera elegir lo más probable, por no decir lo más seguro, es que eligiera a un súcubo como pareja en sus relaciones sexuales, una compañera dispuesta y deseosa de hacer realidad las fantasías más íntimas de cada uno, disfrutando de una sexualidad plena y salvaje…. Claro que el precio a pagar por ese placer es muy alto.

Los Súcubos, como los íncubos, son demonios sexuales que adoptan la forma de una hermosa mujer para robar la energía sexual de los hombres. La palabra Súcubo procede del latín succubus que significa "yacer debajo". Muchos de ellos responden a los nombres de Ábrahel, Lilit, Rusalka, Florina, Vasordiel o Iutzi.

A diferencia de los íncubos, los súcubos siempre adoptan una forma atractiva, la forma de una mujer joven, hermosa y voluptuosa, ya que los hombres se excitan ante semejante visión y caen fácilmente a la tentación. Por eso, en el caso de los súcubos no es necesario el precalentamiento elaborado que utilizan los íncubos con las mujeres, sólo necesitan parecer lo suficientemente tentadoras para atrapar la atención de su víctima.

Normalmente el hombre, después de un encuentro con un súcubo, tendrá la sensación de haber tenido un sueño sexual muy vívido, ya que sus recuerdos serán borrosos y desconcertantes. Tras una noche de múltiples eyaculaciones, en un loco frenesí, lleno de deseo y miedo, se encontrará extremadamente cansado y débil y obsesionado por los recuerdos morbosos de lo que él cree un sueño.

Aún siendo conscientes de estar bajo el influjo de un súcubo, el hombre seguirá manteniendo relaciones y derramando su semen, noche tras noche, convirtiéndose esta relación en todo su mundo, dejando todo lo demás de lado, permitiendo que éste se alimente de él hasta su muerte.

Las víctimas preferidas de los súcubos son los religiosos y los artistas. Los artistas porque se les supone que tienen una sensibilidad más desarrollada lo que provoca una mayor energía sexual. El caso de los religiosos es, evidentemente, porque resultan un triunfo adicional: no sólo destruyen a un hombre, también a un servidor de Dios.

Dependiendo de las diferentes leyendas y tradiciones alrededor de estos demonios, las características de los súcubos cambian y también su forma de actuación. En algunos casos se hablan de demonios masculinos que toman la apariencia de una mujer hermosa para consumir al hombre; en otras, de demonios femeninos que castran o matan al hombre durante el propio acto sexual. En muchos casos, se trata de mujeres con características animales que realzan su exótica belleza: hermosas cornamentas, alas de murciélago, colmillos, etc.

De vez en cuando, simplemente aparecen como una mujer atractiva en los sueños, en los que la víctima no puede deshacerse de ella, ni olvidarla. Los súcubos atraen a los hombres y en algunos casos, el hombre ha llegado a enamorarse perdidamente de ella. Incluso fuera del sueño, ella no deja su mente. Siguen agotando lentamente la energía de su víctima.

Un beso a todos
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domingo, 19 de abril de 2009

Íncubos: los demonios del placer

En la Edad Media existía la creencia de que demonios y humanos podían unirse mediante el acto sexual. Estos demonios eran conocidos como íncubos y súcubos, que seducían a mujeres y hombres para alimentarse de su energía sexual. En esta ocasión, hablaremos tan sólo de los íncubos, de los que hay mucho que contar, y dejaremos a los súcubos para otra ocasión.

Según la tradición cristiana, tanto los súcubos como los íncubos descienden de los Nefalines, ángeles caídos por apoyar a Lucifer en su rebelión y que, tras su caída, engendraron una raza degenerada que dio lugar a diversos tipos de demonios.

La palabra Íncubo, procedente del latín incubare (yacer), significa "me acuesto sobre ti". Atienden a nombres como Zabulón, Leviatán, Belaam o Alpiel Efelios entre otros.

Los íncubos se tratan de demonios con forma masculina que seducen a las mujeres por la noche, en la cama, casi siempre mientras éstas duermen. Atacan a todo tipo de mujeres, sin importarles su edad, apariencia física o estado civil, lo único que les importa es que sea mujer y que tenga una mínima energía sexual para alimentarse de ella.

La apariencia del íncubo no es necesariamente atractiva, es más, en la mayoría de los casos no lo es, ya que lo que se busca no es la seducción y enamoramiento de sus victimas sino despertar en ellas los instintos sexuales más bajos y primordiales. Motivo este por el que el íncubo adopta diferentes formas según la zona donde actúe: unas veces es representado como un enano barrigudo; otras como un señor alto, delgado y peludo; otras como un joven apuesto y bien vestido; y, incluso, como un pájaro de fuego. En todos los casos, y sin excepción, el íncubo está dotado de un miembro viril descomunal.

Cuando un incubo ha elegido su "victima" no se le aparece inmediatamente, ni se produce un acercamiento real a la persona para llevar a cabo sus planes. Sino que se cuela en los pensamientos de la mujer y siembra el deseo y la lujuria, provocándole sueños eróticos muy fuertes y vívidos en los que la mujer se despierta completamente excitada y húmeda. En esos sueños o pensamientos las imágenes sexuales que son enviadas son muy exageradas y pervertidas con el fin de alimentar el deseo y prepararla para su visita.

Tras varias noches de precalentamiento y cuando intuye que está preparada para recibirle, el íncubo se materializa en la habitación de su victima y se une a ella por medio de unos coitos tan salvajes y placenteros que la mujer obtiene cientos de orgasmos, a veces entrecortados por momentos de lucidez que provocan vergüenza y horror por su comportamiento y por los actos realizados.

A la mañana siguiente, la victima se siente débil y abatida, esto es debido a que el íncubo ha empezado a extraer su energía erótica (aumentada por los orgasmos) a través del coito. Aunque la mujer no recuerda prácticamente nada de lo sucedido, piensa que lo poco que recuerda es un sueño erótico brutal y extraño que la ha dejado agotada. Sin embargo, la sangre y el semen que aparecen en sus orificios y en las sábanas hacen sospechar que se trata de una experiencia real para la que ella no tiene explicación.

Noche tras noche, el íncubo se materializa y se alimenta de su victima, que, enganchada al placer que obtiene, es capaz de dejar a su marido, hijos, familia,… todo, para consagrarse únicamente al demonio. De forma que el demonio se va haciendo cada día más fuerte mientras que su victima se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya debilitado, no soporta.

Hay ocasiones, en las que de estas uniones, la mujer queda embarazada del íncubo. Sobre estos casos hay multitud de versiones y teorías, las más extendidas son las que aseguran que, de estos embarazos, pueden darse a luz bebés muertos o retrasados mentales, abortos con apariencia medio humana medio animal, y criaturas deformes y perversas que ya de mayores desarrollan una especial inclinación por el mal. Incluso hay teorías que aseguran que en una de estas uniones será engendrado el Anticristo.

Por otro lado, también existen versiones en las que los seres nacidos tienen impresionantes poderes mágicos, o seres con grandes capacidades sobrenaturales, llegando incluso a decirse que el mago Merlín era hijo de un íncubo y una prostituta.

Como veis versiones para todos los gustos.

Un beso a todos,

jueves, 16 de abril de 2009

Los Guardianes de las Catedrales: las Gárgolas

Las Gárgolas nacen en la antigua Grecia donde eran seres mitológicos con cabeza de león y alados que prestaban al hombre ayuda y protección. Se decía que pertenecían a una raza guerrera que fue creada para ayudar al hombre en las horas nocturnas, cuando era más indefenso. Es por esta causa por lo que a la luz del día las gárgolas están inanimadas, para volver a la vida a la caída del sol y, de esta forma realizar su labor protectora.

A diferencia de otros seres mágicos, las gárgolas necesitaban también la protección del hombre, puesto que al estar indefensas en las horas diurnas, podían ser destruidas. De esta forma el hombre y la gárgola hicieron una alianza que, por desgracia, fue destruida por el hombre al traicionar a sus alados amigos.

Este mito se perdió durante siglos para reaparecer en la Edad Media como custodios de iglesias y catedrales contra el mal y los demonios.

El nombre de Gárgola proviene de una antigua leyenda francesa. Se contaba que existía un dragón conocido bajo el nombre de La Gargouille de cuello largo, boca alargada provista de potentes mandíbulas y alas membranosas que vivía en una cueva cercana al río Sena.

La Gargouille tenía aterrorizada a la población, creaba el caos y destrucción por donde pasaba, se alimentaba de seres humanos, destruía con el fuego de su aliento todo aquello que se interponía en su camino, destrozaba y hundía barcos, y, también, escupía una inmensa cantidad de agua que provocaba inundaciones.

Para aplacar su ira, los habitantes del cercano Rouen le ofrecían cada año un sacrificio humano, normalmente el sacrificado resultaba ser un criminal ya condenado que de esta forma pagaba sus delitos. Cuando no había condenados que sacrificar se le entregaba una doncella, cosa que gustaba mucho más al dragón.

Un sacerdote cristiano llamado Romanus, en el año 600, llegó a Rouen proponiendo al pueblo librarles del dragón a cambio de ser bautizados en la fe cristiana y construir una iglesia para el culto. El pueblo por supuesto aceptó.

Así, Romanus equipado con los elementos necesarios para un exorcismo (campana, vela, libro y cruz) acompañó al reo que iba a ser entregado al dragón. Dominó al monstruo con la sola señal de la cruz, transformándolo en un ser dócil que se dejó atar con una cuerda.

La Gargouille fue quemado en la hoguera, a excepción de su cabeza y su cuello que, como estaban acostumbrados a las elevadas temperaturas de su aliento no ardían, en vista de lo cual, se decidió montar la cabeza sobre el ayuntamiento para que sirviera de recordatorio de los malos momentos que se habían vivido y como señal de advertencia.

Esta leyenda viene a explicar tanto el origen de la palabra gárgola como el porqué las gárgolas de las catedrales eran usadas como sumideros de agua, evitando la erosión de la pared, al estar ubicadas en las cornisas de las iglesias y catedrales medievales. Los primeros ejemplos góticos de gárgolas son las que se pueden observar en la Catedral de Lyon y en la Catedral de Notre-Dame de París.

El rasgo distintivo de las gárgolas góticas es que nunca son bellas, son intencionadamente horribles, grotescas o irónicas. Las gárgolas eran algo más que una decoración funcional, si bien su significado profundo permanece aún sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostración de la extraordinaria imaginación de sus constructores. La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso típicamente medieval, esto es de por si extraño; es evidente que debía haber un mensaje transmitido a través de las gárgolas. Es por ello que encontramos gárgolas no sólo en iglesias y catedrales, sino también en edificios seculares y casas privadas.

Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.

En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores.

De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado.

Entre las posibles interpretaciones que se han atribuido a las gárgolas destacan aquellas que las asimilan a representaciones del demonio, tan presente en el imaginario colectivo medieval, que recuerda al cristiano la necesidad de seguir los preceptos religiosos si quiere escapar del infierno.

Espero que cuando veáis a una de estas gárgolas tengan para vosotros un sentido diferente del que tenían anteriormente y que podáis imaginar que de noche despliegan sus alas para protegernos de las fuerzas del mal.


Un beso a todos

martes, 14 de abril de 2009

A Santa Compaña

Esta es una de las leyendas más antiguas de Galicia, aunque no es exclusiva de allí, sus apariciones van desde Extremadura a Francia, pasando por Castilla-León y Asturias. Son numerosas las veces que han sido vistos y las historias que circulan alrededor del mito incontables. Y creyentes o no, la Santa Compaña aún sigue peregrinando de pueblo en pueblo, siendo vista y temida. La aparición de esta comitiva es símbolo de desastre o maldición y vienen a reclamar el alma de alguien que está próximo a morir.

La Santa Compaña está formada por un grupo de ánimas que van alineadas en dos filas, vestidas de blanco, con túnicas negras o envueltas en sudarios, con los pies descalzos, aunque sus pies no tocan suelo, ya que flotan a unos diez centímetros de él. Sólo se ven de frente ya que por detrás están huecas como si fueran cortezas de árbol. Van en completo silencio, emitiendo rezos o tocando la campanilla y portando velas, dejando a su paso un profundo olor a cera y el viento que levantan a su paso. En lo que todos coinciden es que siempre llevan un ataúd.

A su paso, cesan todos los ruidos del bosque y los animales quedan en un inquietante silencio. Los perros anuncian la llegada de la Santa Compaña aullando de forma desmedida, y los gatos huyen despavoridos.

Pese a que pueden ser vistos cualquier noche del año, y en algunos casos también pueden ser vistos de día, existen dos noches al año donde su presencia es casi obligada: la noche de Todos los Santos (1 de noviembre) y la noche de San Juan (24 de junio).

Esta tenebrosa procesión de difuntos ha recibido numerosos nombres, solo en Galicia: Santa Compaña, Hoste, Visión, Acompañamiento o Estadea. En Asturias recibe los nombres de Hueste o Güestia; en Extremadura, Corteju de Genti de Muerti; en León La hueste de las ánimas; y en Francia, Mesnie u Hoste. Todas ellas con la misma finalidad, salen normalmente de noche en un eterno peregrinar con el único fin de encontrar a algún vivo que pase a formar parte de sus filas.

En la Santa Compaña, por lo que cuenta la tradición, nunca falta un cojo y cada uno de sus miembros lleva una vela que el viento jamás puede apagar al tratarse, en realidad, de huesos de difuntos encendidos. El Estadea es quien lidera la comitiva y se trata de un ánima de mayor tamaño y poderío. Otras tradiciones aseguran que quien encabeza la comitiva es un vivo que ha tenido la desgracia de toparse con la procesión y se ve obligado a incorporarse a ella.

El condenado puede ser tanto hombre como mujer. Según la tradición, esta persona no recuerda durante el día lo acontecido durante la noche, y únicamente se pueden reconocer a las personas penadas con este castigo por su gran palidez y un adelgazamiento excesivo en poco tiempo. Cada noche la luz que porta será más intensa y cada día su palidez más intensa. No se les permite descansar ninguna noche, lo que provoca que su salud se quiebre y la persona se debilite hasta enfermar, sin que nadie pueda explicar su extraño mal. Está condenado a vagar junto a la lúgubre comitiva hasta su muerte o hasta que otro incauto sea sorprendido, lo que les permite pasarles la cruz y la luz y quedar libres.

Antonio Fraguas asegura que La Compaña tiene que estar integrada por un mínimo de cinco ánimas y llevar una cruz, un estandarte, un caldero para el agua bendita, un farol y una campanilla. También asegura que el que va delante normalmente es un vivo que lleva la cruz o la vela y, si éste no se la pasa a otro ser humano, fallece en poco tiempo.

Esta compañía es tan respetada y temida que ni el propio Diablo se aparece a nadie antes de la una de la madrugada, ya que la Santa Compaña sale a las doce de la noche. A esta hora, según cuentan las tradiciones, los difuntos se levantan de sus tumbas y se juntan en la Iglesia, y es cuando es más fácil verlos, aunque no todo el mundo tiene esa facultad.
Espero que nunca os encontreis con ella,
Un beso a todos

domingo, 12 de abril de 2009

Hitler y la Lanza del Destino

La fascinación que tenia Adolf Hitler por los objetos sagrados y, muy especialmente, la Lanza del Destino es largamente conocida por todos. Su fe absoluta y su obsesión por poseer estos objetos han hechos correr ríos de tinta y son plasmados en numerosas novelas y películas.

La fascinación por el mito de la Lanza comienza con un Adolf Hitler muy joven, en Viena, en 1913, donde un fracasado estudiante de arte intentaba ganarse la vida vendiendo sus obras, unas pequeñas acuarelas, por las calles. Cuando hacia demasiado frío para la venta callejera, el joven Adolf Hitler se refugiaba en el museo de los Habsburgo. Allí conoció la Lanza. El joven Adolf se sentía especialmente atraído por un conjunto de piezas valiosas que eran conocidas como las insignias de los Habsburgo, entre ellas se encontraba la Lanza Santa.

Durante su primera visita a la lanza la estudió con todo detalle. Medía 30 cm de longitud, y terminaba en una punta delgada, en forma de hoja; en algún momento, el filo había sido ahuecado para admitir un clavo -al parecer, uno de los usados en la crucifixión-. El clavo estaba sujeto con un hilo de oro. La lanza se había partido y las dos partes estaban unidas por una vaina de plata; dos cruces de oro habían sido incrustadas en la base, cerca del puño.

Estos detalles que describen la fascinación de Hitler ante la lanza de los Habsburgo provienen del testimonio del doctor Walter Johannes Stein, matemático, economista y ocultista que afirmaba haber conocido al futuro Führer justo antes de la guerra de 1914. Stein nunca publicó sus memorias, pero antes de morir se hizo amigo de un ex oficial de comandos de Sandhurst, ahora periodista, Trevor Ravenscroft. Usando las notas y las conversaciones de Stein, Ravenscroft publicó en 1972 el libro Spear of Destiny (La lanza del destino) que por primera vez llamó la atención del público sobre la fascinación que sentía Hitler por la lanza de los Habsburgo.

¿Qué atractivo podía ofrecer la Santa Lanza, un símbolo cristiano, para el ex católico y violentamente anticristiano Adolf Hitler? Ya se había entregado a violentos desvaríos antisemitas, era un devoto discípulo del Anticristo de Nietzsche y sostenía su condena del cristianismo como «la última consecuencia del judaísmo».

Parte de la respuesta se encuentra en una tradición ocultista medieval vinculada con la historia de la Santa Lanza. Como cuenta el evangelio de San Juan, el soldado romano que hirió el cuerpo de Cristo cumplió, sin saberlo, las profecías del Antiguo Testamento (los huesos de Cristo no serían rotos). Si no hubiese hecho lo que hizo, el destino de la humanidad habría sido diferente. Según San Mateo y San Marcos, la verdadera naturaleza de Cristo fue revelada en ese momento al soldado, que se llamaba Cayo Casio Longinos: «Viendo el centurión que estaba frente a Él de qué manera expiraba, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios». (San Marcos, 15:39)

Para la mentalidad ocultista, un instrumento usado para un propósito tan importante se transforma en un foco de poder mágico. Y, como dice sucintamente Richard Cavendish, hablando del Grial y la Lanza en su libro El rey Arturo y el Grial: "Una cosa no es sagrada porque es buena. Es sagrada porque contiene un poder misterioso y terrible. Es tan poderosa para el bien o el mal como una fuerte descarga eléctrica. Si es mal usada, por importantes y comprensibles que sean las razones, las consecuencias pueden ser catastróficas para personas totalmente inocentes".

Según Stein, Hitler tenía conciencia de este concepto ya en 1912; de hecho, fue la obsesión de Hitler por la lanza y su poder de «varita mágica» el motivo de que los dos hombres se conocieran. En el verano de 1912, el doctor Stein compró una edición de Parsival, romance sobre el Grial del poeta alemán del siglo XIII Wolfram von Eschenbach, a un librero ocultista de Viena. Estaba llena de comentarios manuscritos en los márgenes, que mostraban una combinación de sabiduría ocultista y racismo patológico. En las guardas, su anterior propietario había anotado su nombre: Adolf Hitler.

A través del librero, Stein encontró a Hitler y pasó muchas horas con él, horrorizado pero fascinado. Aunque pasarían años antes de que el mísero pintor de cromos diera los primeros pasos por el camino del poder, poseía ya un carisma maligno. A través de su tortuoso discurso, una obsesión destacaba claramente: tenía un destino místico que cumplir y, según Stein, la lanza era la clave.

Hitler describió a Stein cómo había adquirido la lanza su especial significado para él: "Lentamente me apercibí de una presencia poderosa que la rodeaba, la misma impresionante presencia que había experimentado interiormente en esas ocasiones únicas de mi vida en que había sentido que un gran destino me aguardaba... una ventana en el futuro que se abría, a través de la cual veía, en un relámpago de iluminación, un hecho futuro, en función del cual sabía, más allá de toda contradicción, que la sangre de mis venas se transformaría algún día en el vehículo del espíritu de mi pueblo".

Hitler nunca reveló la naturaleza de su «visión», pero Stein creía que se había visto a sí mismo un cuarto de siglo después en la Heldenplatz, frente al palacio Hofburg, dirigiéndose a los nazis austríacos y a los desconcertados ciudadanos vieneses. Allí, el 14 de marzo de 1938, el Führer alemán anunciaría su anexión de Austria al Reich alemán... y daría la orden de llevar los atributos de los Habsburgo a Nüremberg, hogar espiritual del movimiento nazi.

La toma de posesión del tesoro constituyó un gesto de benevolencia sorprendente, considerando que Hitler despreciaba a la casa de Habsburgo, a la que consideraba traidora a la raza germánica. Sin embargo, el 13 de octubre, la lanza y otros objetos fueron cargados en un tren blindado provisto de una guardia de SS, y cruzaron la frontera alemana. Fueron instalados en el vestíbulo de la iglesia de Santa Catalina, donde Hitler pensaba instalar un museo de guerra nazi. Stein creía que, cuando Hitler tuviera la lanza en su poder, sus ambiciones latentes de conquista empezarían a crecer y florecer.

Si los conocimientos de Hitler sobre la historia de la lanza eran tan amplios como decía Stein, tiene que haber estado al tanto de las leyendas sobre el destino de Carlomagno, Barbarroja y todos cuantos la habían blandido como un arma y habían perecido cuando escapó a su control. La leyenda parece haber sido confirmada por una inquietante coincidencia que marcó el final de su conexión con la Lanza.

Después de los intensos bombardeos aliados de octubre de 1944, durante los cuales Nüremberg sufrió enormes daños, Hitler ordenó que la lanza, junto con el resto del tesoro de los Habsburgo, fuera enterrada en una bóveda construida especialmente para dicho fin. Seis meses después, el Séptimo Ejército norteamericano había rodeado la antigua ciudad, defendida por 22.000 SS, 100 panzers y 22 regimientos de artillería. Durante cuatro días, la veterana división Thunderbird martilleó a estas formidables defensas hasta que el 20 de abril de 1945 -el día en que Hitler cumplía 56 años- la bandera americana victoriosa fue izada sobre las ruinas.

Durante los días siguientes, mientras las tropas norteamericanas localizaban a los supervivientes nazis y comenzaba el largo proceso de los interrogatorios, la Compañía C del Tercer regimiento del Gobierno Militar, al mando del teniente William Horn, era enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, volando una pared de ladrillo y dejando a la vista la entrada de la bóveda. Después de algunas dificultades con las puertas de acero de la misma, el teniente Horn entró en la cámara subterránea y echó una ojeada a la polvorienta oscuridad. Allí, sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo, estaba la fabulosa lanza de Longinos. El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. La fecha, 30 de abril de 1945, está registrada en los textos de historia.

Y, por escépticos que sean los críticos -acerca de Walter Stein, el ocultismo en general y las leyendas de la Santa Lanza en particular- también es un hecho histórico que a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler eligió esa tarde para coger una pistola y quitarse la vida.

Al finalizar la guerra y tras un intento fallido de traslado, la lanza es recuperada por los Aliados. Finalmente estos, a pesar de la fascinación que al parecer sintió por ella el general Patton, la devolvieron a sus legítimos propietarios regresando con el resto del tesoro a las vitrinas del museo vienés de Hofbrug.


Y también se cumple la leyenda de que la pérdida de la Lanza significaba la muerte, al suicidarse Hitler. Patton se fascinó por el arma antigua e hizo verificar su autenticidad, mas no pudo utilizar la lanza, pues tenía órdenes del general Dwight Eisenhower de que la regalía completa de Habsburgo incluyendo la lanza de Longinus debía ser devuelta al palacio de Hofburg. Es interesante observar que George Patton, en su poema a "través de un cristal oscuro", curiosamente se postula como Longinus en el Transcurso de alguna vida anterior.

En 1947, EEUU devolvió la lanza, pero algunos sospechan que se trataba de una réplica. Si esto suena descabellado, otra teoría sugiere que los nazis engañaron a los americanos; tras dejar una copia en Nuremberg, enviaron el original a Sudamérica. La más rocambolesca de todas es la versión de un submarino nazi camino de una base secreta en la Antártida, donde aguarda la llegada del IV Reich.

El rotativo británico The Sunday Times publicó recientemente un estudio metalúrgico de la lanza realizado para un documental de la BBC. Se confirma la cautela del museo vienés: la reliquia coincide con otras lanzas carolingias en el museo Británico. No es romana, es del siglo VIII.

Espero que os haya gustado, esto es historia pero con los elementos más importantes de una buena leyenda y que estoy segura perdurará en el tiempo.

Besos a todos,

jueves, 9 de abril de 2009

La Lanza del Destino

La Lanza del Destino es uno de los objetos sagrados más buscados y codiciados a lo largo de la Historia. Su leyenda está ligada a la de los supuestos poderes que otorga a quién la tiene en su poder, y que el destino parece haber querido poner en las manos de personajes como Constantino el Grande, Carlomagno o Hitler.

De acuerdo con la tradición, la Lanza del Destino o la Lanza Sagrada es llamada también Lanza de Longino o Lanza de Cristo. Estos nombres son los que recibe la lanza con la que un soldado romano, llamado Gaius Cassius Longinus, atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba en la cruz.

La Lanza es mencionada sólo en el Evangelio de Juan (19:33-34) y no aparece en ninguno de los evangelios sinópticos. En este texto se indica que los soldados romanos planearon romper las piernas de Jesús, una práctica conocida como crurifragium, que era un método doloroso de acelerar la muerte durante la crucifixión a los condenados. Momentos antes de que así lo hicieran, los soldados se dieron cuenta que Jesús ya había muerto y por eso decidieron que no tenía ningún sentido hacerlo. Para asegurarse uno de los soldados apuñala en el costado a Jesús con su lanza:

"Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua" (Juan, 19:33-34).

De esta forma se hace realidad la profecía que había augurado que ninguno de los huesos de Jesús serían rotos en su tortura y muerte. Y por esto mismo, la Iglesia Católica,años más tarde, hizo santo a Longinus declarándolo como un instrumento de Dios para que todo lo predicho se cumpliera. La tradición católica nos cuenta como el agua y la sangre que manaron del costado de Jesús curaron la ceguera casi total que padecía Longinos.

La Santa Lanza fue recogida y puesta a salvo por José de Arimatea junto a otros objetos personales de Jesús, llegando a manos de San Mauricio, comandante de la Legión de Tebas martirizado junto a sus seis mil hombres por Maximiliano. De aquí pasaría a las de Constantino, dándole la victoria en la batalla de Puente Milvio contra Magencio, en las afueras de Roma. Iniciándose de esta forma la leyenda de sus poderes y la fascinación que este objeto despertó en los grandes lideres militares desde entonces.

Pero la simbología de la Lanza es mucho más complicada que lo que puede parecer a simple vista, su significado no puede ser totalmente comprendido sin tener en cuenta la simbología del Santo Grial, ya que su forma fálica es complementaria al recipiente uterino griálico. De la misma forma que tanto el Grial como la Lanza tienen un origen "divino" previamente relacionado con Jesús: según la tradición, el Grial fue tallado de la esmeralda caída de la frente de Lucifer, y la Lanza fue forjada por el profeta Fileas, y pasó por las manos de varios antiguos patriarcas antes de realizar su tarea divina.

Actualmente hay censadas cuatro lanzas santas,tal y como explica Jesús Callejo, la más famosa de ellas es lógicamente la que se conserva en el Vaticano.“La segunda lanza está en París, adonde fue llevada por San Luis en el siglo XIII, cuando regresó de la última cruzada de Palestina. La tercera es la que se custodia en el museo del palacio Hofburg, en Viena (Austria), también llamada Casa del Tesoro, y es la que posee una genealogía más fascinante, porque fue la que encandiló a Constantino el Grande, a Carlomagno, a Federico Barbarroja y a Hitler. La cuarta lanza en litigio se conserva en Cracovia (Polonia), pero tan sólo es una copia de la vienesa que Otón III regaló a Boleslav el Bravo”.

La tercera, la que se conserva en Viena es la más antigua y la más interesante por su historia. Es considerada por mucho la verdadera Lanza del Destino y fue el objeto de persecución de muchos lideres desde Constantino el Grande a Hitler, su último poseedor. También se asocia a este objeto una curiosa maldición, que aquel que pierde la Lanza muere. En el caso de Hitler el mismo día que las tropas americanas lideradas por Patton recuperaron la reliquia, Hitler se suicidó en su refugio junto a su esposa.

En el próximo artículo conoceremos más detenidamente la historia de Hitler y su obsesión por la Lanza.

Un beso a todos

miércoles, 1 de abril de 2009

Perros negros


Una respiración profunda, unas pisadas detrás tuya, notas como tu corazón se encoge y una sensación de miedo te invade. Miras nerviosamente buscando aquello que te acecha pero la sensación se acentúa, notas un aliento sobre ti pero allí no hay nadie, unos gruñidos salvajes se acercan y corres buscando un refugio. Las pisadas suenan más cerca, más fuertes, oyes su respiración y el terror inunda tu mente llenándote de un loco frenesí por huir. De repente una figura negra surge de la oscuridad, tiene el lomo erizado, una gran bestia furiosa te esta mirando con sus ojos inyectados en sangre, te gruñe mostrando sus grandes colmillos y su boca rezuma espuma….. Te quedas paralizado por el terror, sabes que no puedes escapar: estás frente a un perro negro.

¿Nos hemos puesto en situación?

Muchos asocian el mito del perro negro a la cultura anglosajona pero eso no es cierto. Se tienen noticias de perros negros a lo largo de la historia en Europa, América, Asia y África y siempre asociados a algún tipo de mal o de demonio. La primera aparición de estas criaturas conocida (y de la que tenemos documentos) data de 1127 en Inglaterra, en la ciudad de Peterborough: "Durante una jornada de caza muchos hombres vieron y oyeron a una gran bestia, era negra, horrible y enorme, todos montaron en sus caballos para perseguirla. Sus ojos eran grandes y tenebrosos." (Recogido por McEwan en 1986).

En cada zona los perros negros tienen un nombre diferente pero podemos distinguirlos perfectamente de otros mitos ya que sus historias se repiten prácticamente iguales en todas las culturas. Algunos de estos nombres que se les atribuye, a parte de perros negros (Black dogs), son Barguests, Padfoots o Hooters.

Muchos de estos perros negros están asociados a un lugar o área en particular. Son vistos frecuentemente en lugares donde han ocurrido violentos crímenes o matanzas. Suelen estar en entornos rurales, cerca de sepulcros, puentes y en zonas cercanas al agua como pozos, ríos, lagos… Y, aunque a veces han sido avistados de día, la noche es su elemento natural.

A veces, tras verlos una vez, tienes la sensación de ser vigilado y escuchas su respiración, oyes voces y gruñidos aunque no los veas, oyes las pisadas de unas patas tras de ti, y suelen terminar atacando a sus objetivos e incluso matándolos. Pueden cambiar de tamaño y de forma, incluso en algunos relatos, pueden adoptar forma humana. A veces se aparecen en sueños y te atacan antes de ver uno, y en esos casos siempre acaba con la muerte del que los ve.

Más adelante os contaré diferentes historias y leyendas relacionadas con los perros negros, pero de momento procurad no encontraros en un camino oscuro en mitad de la noche.

Besos,

jueves, 19 de marzo de 2009

Madrid, la ciudad de los hombres sin patria

Cuenta la leyenda que tras la caída de Troya, el príncipe Bianor y unos pocos supervivientes huyeron de la masacre hacia Grecia. Desde allí se trasladaron a Albania, donde Bianor fundó un reino donde se asentaron.

A la muerte de Bianor, su hijo Tiberis le sucedió en el trono. Tiberis tuvo dos hijos, su hijo legitimo Tiberis que era su heredero, y Bianor, nacido de los amores de Tiberis con una bella aldeana llamada Mantua. Para evitar que a su muerte los hermanos pudieran disputarse el trono, Tiberis dio a Mantua una fabulosa fortuna con una única condición, debía de irse de su reino con su hijo y no regresar jamás.

Mantua y su hijo partieron rumbo a Italia donde ella fundó la ciudad de Manto, conocida actualmente como Mantova.

Cuando Bianor se convirtió en hombre el dios Apolo se le apareció en sueños para decirle que debía rehusar el trono que le ofrecía su madre y partir inmediatamente con sus hombres en dirección a la tierra donde muere el sol. Pese a las súplicas y ruegos de su madre, Bianor decidió obedecer a Apolo y antes de partir, aconsejado por Mantua, se puso el apodo de Ocno, que significaba "el don de ver el porvenir en los sueños".

El viaje de Ocno duró diez años. Una noche Apolo volvió a presentarse ante él en sueños para indicarle que era en ese mismo lugar donde debía fundar una ciudad a la que tendría que ofrendar su propia vida.

Por la mañana Ocno, con sorpresa, pudo ver un terreno apacible, rico en vegetación de encinas y madroños y con abundante agua. Cerca de su campamento unas bondadosas gentes pasteaban sus rebaños, se hacían llamar "Carpetanos" o "Los sin ciudad", ya que era un pueblo nómada que esperaban una señal de los dioses para poder asentarse en algún lugar.

Cuando Ocno se enteró de esto les contó su sueño. Inmediatamente empezaron a construir una muralla, un templo, un palacio y casas. Una vez terminada la ciudad, el conflicto estalló entre sus habitantes debido a que era el momento de consagrar la ciudad a un dios, y pese a que Ocno y sus hombres querían consagrarlo a Apolo, los demás eran partidarios de diversas divinidades, volviéndose un enfrentamiento insuperable.

Al ver que no había manera de llegar a un entendimiento, Ocno volvió a convocar a Apolo en sus sueños para suplicarle que les diera una solución aceptable para todos. Apolo acudió a su llamada y le ordenó dos cosas para que cesara la discordia y poder salvar así a la ciudad: la primera, era que la ciudad debía ser consagrada a la diosa Metragirta, llamada también Cibeles, diosa de la tierra, hija de Cronos; y la segunda, que había llegado el momento de que Ocno ofreciera en sacrificio su propia vida por la salvación de la ciudad.

Al día siguiente, Ocno transmitió su sueño a las gentes de la ciudad y mandó construir un pozo profundo. Una vez terminado, se introdujo en el mismo y mandó tapar la boca del pozo con una enorme losa tallada.

Todo el pueblo se sentó alrededor del pozo mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama descendió en una nube la diosa Cibeles, arrancando a Ocno de su tumba y haciéndolo desaparecer con ella.

Desde aquel momento la ciudad se llamó con el nombre de la diosa, Metragirta. Después, pasó a ser Magerit, y de este pasó a llamarse Madrid, "la ciudad de los hombres sin patria".

Espero que os haya gustado.

Besos

lunes, 16 de marzo de 2009

Cuervos y cuervos...




Este fin de semana estuve pensando cual sería el tema elegido para este artículo, no me llevo mucho tiempo decidir que lo más justo era que tratara sobre los animales que dan nombre a este blog. He de reconocer que mi relación con todo tipo de pájaros se puede clasificar como mínimo de conflictiva y difícil, que tiene que ver con incidentes del todo traumaticos y desastrosos (y no es que no me gusten las aves, que me gustan. ¡Por favor hermanita dejemoslo ahí!).

Dentro de las aves existen varias con una gran carga simbólica por su fuerza y figura. Una de estas aves es el cuervo.
Actualmente, los cuervos son animales relacionados con la brujería y el demonio. Seres cargados de maldad y portadores de males augurios. Esta visión se impusó con la llegada del Cristianismo que vio en el cuervo, con su brillante plumaje negro, la antítesis de la blanca paloma, símbolo de paz, inocencia y pureza. El cuervo como animal carroñero que es, pasó a ser portador de la muerte, la peste y la guerra.

Hay que reconocer que esta visión no sólo tuvo que ver con su apariencia. La Iglesia, con esta concepción del cuervo, no tuvo sólo en cuenta que aparentemente era lo contrario que la paloma, eso es realmente lo más anecdótico. Su satanización se debió puramente a una forma de debilitar la visión "pagana" de este animal, que era adorado y considerado como un símbolo de la sabiduría, de esperanza y de fertilidad, y como un ave parlante que es, se le atribuía poderes proféticos y adivinatorios y se creía que también poseían poderes curativos y sanadores.
En muchas culturas el cuervo era adorado como un verdadero dios, uno de los casos más destacados se da en las tribus indígenas de Norteamérica donde era uno de los animales sagrados más importante y poderoso. Dentro de las culturas norteamericanas el cuervo era considerado como los orígenes del hombre. Se cuenta que el cuervo (animal sagrado) encontró a los humanos dentro de una almeja y los protegió de otros dioses con sus engaños hasta que estos pudieron alimentarse y vivir por si solos. También se cree que el cuervo vuelve a recoger las almas de los hombres que mueren ayudando a ésta a pasar al otro mundo.

En Europa existen muchos ejemplos de esta visión. Los cuervos eran alimentados y mantenidos en los templos de Grecia y Roma porque se pensaba que traían sueños proféticos. El propio Odín, en la mitología nórdica se representaba acompañado siempre de dos cuervos negros. En Egipto, era adorado como dios.

Y, más recientemente, y sin ir más lejos, podemos ver el cuidado que se tiene con los cuervos en la Torre de Londres debido a una profecía que augura que el día que estos animales abandonen la torre, el imperio británico caerá.

Espero que estas líneas ayuden a modificar la visión maléfica de estos animalitos y a quitarnos viejos miedos y supersticiones. Nada es tan sumamente malo.


Besos a todos

viernes, 13 de marzo de 2009

Erase una vez...

...Así comenzaban casi todas las historias que nos contaban de niños, cada vez que oías estas tres palabras sabías que un maravilloso relato repleto de fantasia iba a llenar nuestras infantiles vidas. Un mundo repleto de lobos feroces, brujas malas, principes encantados y tesoros escondidos se abrían a nosotros inundando nuestros sueños. Algo realmente maravilloso para el alma.

Con los años y el paso del tiempo la dura realidad aplastó a todos estos seres que tanto nos hicieron soñar. Perdimos nuestra imaginación e inocencia en pos de las hipotecas y las facturas. Nuestros horizontes ya no alcanzan a ver castillos encantados, ni bosques misteriosos, ni lejanos y exóticos jardines. Nuestros castillos son casa de 70 metros con suerte, y que realmente no nos pertenecen (solo al banco); los bosques misteriosos los hemos convertido en enormes farolas que iluminan nuestras carreteras mientras vamos o volvemos del trabajo; y los jardines exóticos en dos o tres tristes macetas que a veces nos acordamos de regar.

Y del príncipe encantado mejor ni hablamos....

Soñemos. Impregnémonos de aquel espíritu de nuestra niñez y dejemos que los sueños curen nuestras almas y nuestras mentes. Que las fantasías iluminen nuestras cansadas mentes, y que se enriquezcan nuestros espíritus marchitos.

Un saludo a todos.